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Siempre un quizás.

 Siempre he sido el “quizás”, nunca el “lucharé por ti y te dare todo de mi” Siempre he sido yo quien da ese paso para al final terminar en un “quizás”, “tal vez”, “no es el momento” o tal vez el “me gustas pero no estoy listo” Siempre he sido la chica ideal pero no con la que se quedan, nunca he sido a la que eligen y muchas veces eso hace que me pregunte “¿acaso hay algo malo en mi?”  Ruego a Dios porque me de un esposo excepcional, alguien que no mire mi cuerpo, si no que mire mi corazón , mi forma de hablar y mis pensamientos, alguien que conozca cada parte de mi, por mas mala que sea y aun así, se quede a mi lado y nunca me deje.  La vida a veces suele ser muy injusta, a quién amamos, no nos ama y a quien no amamos, daría lo que fuera por ti, la vida es muy curiosa y nos damos cuenta que todo es un círculo, que gira y gira.  Pero quisiera saber si soy yo, seré tan complicada de amar, el amor se me escapa entre las manos, no puedo amar a medias, ni amar poco, yo ...
  Creo que la poesía nació por seres como tú, que no podían describirse con cualquier palabra. Seres como tú, que se parecen a las hojas, a la brisa o al aire. Seres que, cuando hablan, uno sabe que son especiales, porque llenan el espacio con una paz que se asemeja al viento cuando cruza los árboles.
 No hay ojos en el mundo que se comparen a los tuyos.  Porque los otros ojos me ven,  Pero los tuyos me miran. 
 “Estamos hechos de polvo de estrellas" Eso leí un día, que hay una parte de la creación del Universo que reside en cada uno de nosotros. Tengo la teoría, por la luz en tus ojos y la chispa de tu voz cuando te expresas, que la estrella de la que te hicieron era la más brillante de todas. Quizá por eso, cuando estoy contigo, todo parece más inmenso, como si el universo conspirara para recordarme que en ti habita lo eterno.
 La primera célula de mí que se enamoró de ti quiso morir para no sentir más, pero antes de hacerlo le contó sobre ti a una segunda célula, y ella también se enamoró. Por lo que, en vez de morir, hablaron de ti, sin parar, por días y noches, enamorando también a otras células que las escuchaban, haciendo que, por completo, todas perdieran la cordura por ti.
 Tengo la sospecha de que de corazón te pusieron una estrella, que en los labios te sembraron un sol, que de ojos te dieron dos lunas, y que de tus abrazos nace el amor: Que el cielo te dio la frescura y el mar te regaló su voz, que el tiempo te quitó la prisa y el río te hizo canción. Que la música te hizo su musa, y que por ti la poesía nació. Y también que, cuando Dios creó al mundo, fue en ti que se inspiró. Tal vez por eso, al mirarte, el universo se queda en silencio. Porque en ti se esconden los secretos del amor, la vida y el tiempo.
  No sé en qué día de la creación Dios te imagino. Tampoco sé la hora en la que te moldeó, y ni siquiera tengo certeza de cuándo a tu cuerpo le dio un corazón. Pero sí sé que en el momento en el que esto ocurrió; de tanta belleza, Dios sonrió.