No sé en qué día de la creación Dios te imagino.
Tampoco sé la hora en la que te moldeó,
y ni siquiera tengo certeza de cuándo a tu cuerpo le dio un corazón.
Pero sí sé que en el momento en el que esto ocurrió; de tanta belleza,
Dios sonrió.
No sé en qué día de la creación Dios te imagino.
Tampoco sé la hora en la que te moldeó,
y ni siquiera tengo certeza de cuándo a tu cuerpo le dio un corazón.
Pero sí sé que en el momento en el que esto ocurrió; de tanta belleza,
Dios sonrió.
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