La primera célula de mí que se enamoró de ti quiso morir para no sentir más, pero antes de hacerlo le contó sobre ti a una segunda célula, y ella también se enamoró.
Por lo que, en vez de morir, hablaron de ti, sin parar, por días y noches, enamorando también a otras células que las escuchaban, haciendo que, por completo, todas perdieran la cordura por ti.
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