Solía creer que el amor era sinónimo de pasión, pero cuando te conocí, me di cuenta de que no solo tenía ese fervor que me lleva a querer comerte de pies a cabeza, sino que de alguna manera, también es la calma que siento cuando te diriges a mi.
Y es que pasa que el amor no es solamente besos sin freno, sino que también es tomarte de la mano con calma, escucharte respirar y secar tus lágrimas cuando llega un mal día.
El amor es recibir una mala noticia y correr al hospital sin importar lo que tengas que dejar atrás. Es sentarme junto a ti a leerte para ayudarte a volar cuando no puedas caminar, o ayudar a tus piernas a ir a los sitios que pensaste que no podrías volver a visitar por cuenta propia.
Es alegrarme hasta las lágrimas por verte sano, y sentirme orgullosa de todo lo que has crecido.
Contigo aprendí que el amor es sincero sin importar el precio, y que no importa si estamos en Málaga o Madrid, igual me sigue volviendo loca tu perfil.
El amor es ser confidentes y amigos, amantes y enemigos, y aun así, volver a elegirnos al siguiente día.
Es perdonar, crecer y avanzar.
Y sí, el amor es eso que siento cuando estoy contigo, pero también es lo que no siento con nadie más.
Supongo que al final, tú, precisamente tú, eres amor,
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