No sabía que la poesía podía tener un rostro,

Que podía tener una voz, 

Que podía hablar con tanta paz,

Ni tampoco que sonreía con tanta belleza.

La poesía, imaginada en mí antes como algo abstracto, 

Tomó tu rostro, tomó tu voz, tomó tus gustos y tus manías.

La poesía ahora posee mi sonrisa favorita, 

Y puedo decir sin ninguna duda

Que la poesía es arte,

 Que la poesía es vida.

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