No supe qué decir cuando, mientras nos reíamos, me pediste un cumplido, pero,

¿qué cumplido se le dice al universo si, cuando lo tienes de frente, se te enfría la lengua y se te eriza la piel?

Por eso me quedé en silencio, porque con la mirada intenté expresar

lo que mi boca no fue capaz de explicar.

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